La tendencia “therian” volvió a instalarse en el centro del debate público luego de que un veterinario de Misiones publicara un video en redes sociales en el que ofrecía castraciones, esterilizaciones, vacunación antirrábica y hasta microchips “gratis” para personas que se identifican como animales no humanos.
El profesional comenzó su mensaje señalando que apoyaba “totalmente el movimiento” y que se trataba de “un cambio cultural”. Sin embargo, el giro del video fue rápidamente interpretado como una burla cuando aseguró que, desde su profesión, podía ofrecer servicios veterinarios sin costo a quienes se autoperciben como parte del fenómeno therian. La publicación se viralizó en cuestión de horas y acumuló miles de comentarios, entre apoyos, críticas y acusaciones de discriminación.
El término “therian” se vincula con la subcultura otherkin, surgida en comunidades digitales de los años 90, especialmente en foros de Europa y Estados Unidos. Las personas que se identifican como therians sostienen que, en un plano espiritual, psicológico o identitario, se sienten parcialmente o totalmente no humanas, generalmente asociadas a un animal específico.
No se trata de una categoría clínica reconocida en manuales diagnósticos de psiquiatría o psicología. Más bien se enmarca dentro de fenómenos culturales y de identidad que se desarrollaron en internet y que, con el tiempo, migraron a redes sociales como TikTok e Instagram, donde jóvenes comparten videos usando máscaras, colas o realizando movimientos asociados al animal con el que se identifican.
En Argentina, el tema ganó visibilidad en los últimos meses con encuentros, debates televisivos y fuertes cruces en redes.
En el caso del veterinario misionero, el mensaje fue interpretado por muchos como una sátira. La frase sobre ofrecer microchips “para los padres que se les pierden” terminó de desatar la controversia. Mientras algunos usuarios celebraron el tono humorístico, otros consideraron que el contenido podía fomentar el hostigamiento hacia adolescentes que forman parte de esta subcultura.
El episodio se suma a otras polémicas recientes en distintas provincias, donde se debatió si permitir o no reuniones públicas vinculadas al fenómeno therian, luego de denuncias de agresiones o burlas en espacios abiertos.
El debate en torno a los therians combina elementos culturales, generacionales y digitales. Para algunos, se trata de una forma de exploración identitaria propia de la adolescencia en tiempos de redes sociales. Para otros, representa una moda extrema amplificada por algoritmos.
Lo cierto es que, más allá de las posturas, el fenómeno existe, tiene comunidades organizadas y continúa creciendo en visibilidad. El video del veterinario no hizo más que reavivar una discusión que ya estaba instalada: hasta dónde llega la libertad de expresión, cuándo comienza la burla y cómo se aborda socialmente una identidad que rompe con los esquemas tradicionales.











