El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció tras la reunión de líderes del G20 en Johannesburgo que la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur se celebrará el 20 de diciembre en Brasilia. Lula calificó el pacto como posiblemente “el mayor acuerdo comercial del mundo” y adelantó que la firma se realizará a pesar de la oposición del gobierno francés de Emmanuel Macron, que no logró articular una minoría de bloqueo dentro del seno de la Unión Europea.
Según el mandatario, la negociación se lleva adelante con las instituciones europeas, encabezadas por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el primer ministro portugués António Costa, y no con Francia en particular. La decisión de firmar en Brasilia responde, según Lula, a dificultades de agenda de algunos mandatarios regionales y a la posibilidad de ausencias entre los miembros del Mercosur.
Alcance y contenido del acuerdo
El tratado, cuya negociación se extiende por aproximadamente 25 años, abarcaría cerca de 722 millones de habitantes y un producto bruto conjunto estimado en 22 billones de dólares. Está concebido como un acuerdo de eliminación progresiva de aranceles y la creación de una zona de libre comercio entre ambos bloques, acompañado de reglas de origen destinadas a asegurar que los beneficios se canalicen hacia empresas y sectores dentro del Mercosur y de la UE.
Además de reducir barreras arancelarias, el acuerdo incluye capítulos sobre servicios, propiedad intelectual, compras públicas, comercio sostenible, empresas estatales y mecanismos de solución de controversias. Para los países del Mercosur, la apertura supone una ampliación significativa del acceso al mercado europeo, con impacto especialmente relevante para el sector agroexportador. Por su parte, la Unión Europea busca facilitar la llegada de bienes industriales al mercado sudamericano y diversificar sus relaciones comerciales frente a actores globales como Estados Unidos y China.
Contexto político
La oposición expresada por Francia se centró en la demanda de salvaguardias más robustas para ciertos sectores sensibles. El canciller francés intentó negociar medidas adicionales durante el G20; sin embargo, no logró el respaldo suficiente para bloquear la rúbrica dentro de la UE. Esa discrepancia subraya las tensiones internas en Europa sobre cómo equilibrar la apertura comercial con la protección de sectores nacionales.
La firma, prevista originalmente en el marco de una cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, se realizará en una ceremonia posterior en Brasilia, en una fecha sugerida por Lula. Quedan por resolverse cuestiones administrativas y logísticas, así como la ratificación y aplicación efectiva del acuerdo en cada uno de los países involucrados, proceso que demandará etapas parlamentarias y reglamentarias propias de cada jurisdicción.












