Luego de haber sido suspendidos por las inundaciones que afectaron a gran parte de la provincia, este fin de semana regresan los Corsos Provinciales Ciudad de Aguilares, la manifestación cultural más importante del sur tucumano y considerada el corso más grande del norte argentino.
La ciudad de Aguilares, ubicada a casi 90 kilómetros al sur de San Miguel de Tucumán, volverá a llenarse de música, color, comparsas y familias que año tras año mantienen viva una tradición que ya forma parte de la identidad local.
La intendenta Gimena Mansilla invitó a toda la comunidad y a visitantes de distintos puntos de la provincia a participar de esta nueva edición: el jueves se realizará el Corso Infantil, mientras que el viernes y sábado será el turno de los grandes corsos. Además, la próxima semana habrá nuevas fechas para seguir disfrutando del carnaval.
La entrada será libre y gratuita, y como es habitual, no estará permitido el expendio de bebidas alcohólicas, priorizando un evento familiar y popular.

Historia y origen: casi medio siglo de identidad y tradición
Los Corsos de Aguilares no son solo una fiesta: son parte de la memoria colectiva de la ciudad. Aunque no existe una fecha exacta registrada de su primera edición, el evento cuenta con una trayectoria de casi medio siglo. En 2026 se celebra la 49ª edición desde que fue declarado oficialmente Corso Provincial, lo que ubica su formalización hacia fines de la década de 1970.
Sin embargo, la tradición carnavalera en Aguilares es anterior y tiene raíces profundas. Su origen está íntimamente ligado al desarrollo industrial de la ciudad, marcado por la actividad de los ingenios azucareros como el Ingenio Aguilares (fundado en 1891) y el Ingenio Santa Bárbara (1884), además de la fábrica de calzado inaugurada en 1972.




Fue en ese contexto donde el carnaval surgió como una expresión popular de las familias trabajadoras, que encontraron en el baile, la música y el ritmo una forma de celebración colectiva. Con el paso de los años, esa pasión se transformó en un sello único que distingue a los Corsos de Aguilares en todo el norte del país.

Hoy, a casi cinco décadas de su reconocimiento oficial, el corso vuelve a latir con fuerza, reafirmando su lugar como uno de los eventos culturales más importantes de Tucumán.












