El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó anoche la reducción del Impuesto PAIS. El funcionario llevó tranquilidad al mercado con la confirmación de la rebaja en un 10% del gravamen para las importaciones de bienes y fletes. Si bien, la medida fue celebrada por la Unión Industrial Argentina (UIA), los empresarios ven con cierto temor un posible ingreso de productos chinos. «A partir del lunes 2 de septiembre, la alicuota del Impuesto País para la importación de bienes y fletes se retrotraerá del 17,5% al 7,5%. Prometimos y cumplimos!”, señaló el titular del Palacio de Hacienda en redes sociales.
El comunicado del ministro trajo alivio al sector empresarial. Si bien los sectores dedicados a la importación festejan la reducción que tendrán en sus costos, y más aún los que compran en el exterior productos terminados, los fabricantes nacionales con menor materia prima importada, temen por la competencia de China. Caputo había anticipado que si se lograba el aval parlamentario de un conjunto de medidas, en septiembre, el impuesto se retrotraería a valores de diciembre. Además, lo que quede del tributo caerá a fin de año, a menos que el oficialismo extienda el plazo con una nueva ley. La decisión del Ejecutivo nacional dependerá del estado de las cuentas públicas.
Competencia asiática
En la UIA hay dos posiciones respecto de la baja del impuesto PAIS. En principio, celebran la reducción de costos, sobre todo aquellos que tienen muchos insumos importados. No obstante, con el esquema actual de ancla cambiaria y sin un buen esquema de control antidumping, podrían ingresar productos baratos de Asia, compitiendo directamente con la industria local. Para la industria automotriz, por ejemplo, la medida será muy beneficiosa, pero para la industria textil, que importa poco, esta menor protección sumada a la estabilidad cambiaria y la baja actividad podría representar un combo muy negativo.
Inflación
Algunos especialistas sostienen que si el costo del gravamen baja, bajaría el precio de algunos productos. Sin embargo, debido al desequilibrio que aún persiste en el sector, algunos empresarios afirman que el traslado de esta rebaja a los precios dependerá de cada uno. «Lo que es más seguro que ocurra no es que bajen los precios, sino que se demore la suba, los clientes piden plazo y precio”, remarcaron.
Si la actividad mantiene una tendencia de recuperación, la posibilidad de que la baja del impuesto se traduzca en menores precios será más baja. Por otro lado, el Gobierno está convencido de que la inflación bajará aún más a partir de esta decisión. Caputo había mencionado que podría llegar a 0% en algún momento del año, pero las consultoras privadas creen que es un objetivo demasiado ambicioso.












